| El Programa de Recompensas para la Justicia ha pagado
más de US$49 millones por información que ha impedido
actos de homicidio premeditado internacional o ha contribuido a
hacer comparecer ante la justicia a los involucrados en actos pasados
de esta índole.
A continuación hay una lista de ejemplos de la vida real
en los que se pagaron recompensas. Se han inventado los detalles
para proteger la identidad de los informantes.
Después del estallido de bomba en el World Trade Center de
Nueva York en 1993, el asesino sospechoso, Ramzi Ahmed Yousef, huyó
de los Estados Unidos. Se inició una búsqueda mundial
de este fugitivo, con la distribución de folletos, carteles
y hasta cajas de fósforos. Poco después, un informante
entregó información sobre el paradero de Yousef. Éste
fue capturado en Pakistán y actualmente está encarcelado
en los Estados Unidos. El informante recibió una recompensa
por la información que dio.
Cuarenta y ocho horas antes de que estallara una bomba en un aeropuerto,
un joven valiente dio información que impidió ese
desastre. El asesino ya había ensamblado armas automáticas,
granadas y explosivos. El joven recibió una recompensa considerable
y su familia fue reubicada a un lugar seguro. Gracias a él,
se salvaron centenares de vidas.
Una joven colaboró con información sobre los asesinos
que habían secuestrado un avión y atacado brutalmente
a los pasajeros. Ella dijo que estaba “convencida de que había
que hacer justicia”. El líder de los asesinos fue enviado
a los Estados Unidos y está detenido por ser acusado de piratería
aérea.
Otra joven, que estudiaba en una universidad en el extranjero, fue
testiga del asesinato brutal de un diplomático estadounidense.
Gracias a la información que ella brindó, los dos
agresores fueron condenados a cadena perpetua en una prisión
en el extranjero. Ella recibió una recompensa.
Además de las recompensas en efectivo, también se
ofrece protección personal. Se puede reubicar a usted y a
su familia, brindándoles la oportunidad de comenzar una vida
nueva, pagar una casa y facilitar los estudios de sus hijos.
Las recompensas sí funcionan. Las recompensas sí se
pagan. Gracias a ellas, se han salvado millares de personas en todo
el mundo.
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